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¿Te has preguntado por qué tenemos tantas palabras diferentes en el vocabulario? En nuestro día a día probablemente no estemos utilizando toda la potencia de nuestro lenguaje y, sin embargo, nos entendemos (o eso pensamos).

En la novela “1984” de Orwell, el mundo está dominado por un régimen totalitario que controla todo. Esta dictadura usa el lenguaje como otra forma de control, obligando a sus ciudadanos a hablar en “Neolengua”. Esta “neolengua” es una versión muy simple del lenguaje real. En la novela se dice que, el buen hablante de neolengua es el que puede expresar más cosas usando menos palabras.

El vínculo entre lenguaje y emociones

El lenguaje es parte integral de nuestro proceso de pensamiento. Tanto es así que solo existe aquello que podemos expresar. Y aún hay mas: nuestro cerebro tiene una parte asociativa que ejerce una gran influencia en nuestras acciones y que se basa en el lenguaje que utilizamos. Nuestro cerebro asocia todo cuanto percibimos con categorías del lenguaje, y lo hace continuamente a un nivel inconsciente, sin control ni lógica aparente.

Esta asociación impulsiva nos ayuda a sobrevivir cuando, por ejemplo, asociamos la forma alargada de una cuerda en la oscuridad con una posible serpiente.  O cuando vemos que la gente de nuestro alrededor pone gestos de alarma y sale corriendo, nosotros imitamos esas conductas porque las asociamos con peligro. Estas asociaciones no sólo se producen entre objetos parecidos, también asociamos los conceptos que tenemos en la mente. Juegos de mesa como “Tabú” o “Scattergories” utilizan nuestras categorías del lenguaje como parte fundamental de la partida.

Ahora imagina esa capacidad de asociación con la pobreza de vocabulario emocional que comentábamos. si la gente no tiene diferentes palabras para diferentes estados emocionales, no sabrá distinguirlos.

El vocabulario y los matices emocionales

Enriquecer el vocabulario nos ayuda a diferenciar entre unas emociones y otras porque podemos usar cada palabra para un matiz diferente de emociones. Si no sabes que hay palabras como contrariado, enfadado, molesto, disgustado, furioso o iracundo dentro de un mismo abanico de emociones, no podrás explorar tus emociones para descubrir los matices entre uno y otro

La gestión emocional también consiste en tomar un tiempo en percibir esos matices entre unas emociones y otras y añadirles una etiqueta adecuada. Expresar nuestras emociones de manera correcta nos ayuda a gestionarlas.

Hay una distinción entre enriquecer y conocer que existen las palabras. Que sabes que existen las palabras anteriores es un hecho. Conocer su significado y aprehender sus matices es la diferencia entre el neo lenguaje de 1984 y el uso adecuado.

Es como “escoria” y “deshecho”. puedes usarlas como meros sinónimos, aunque haya matices: la escoria es un tipo específico de deshecho que se produce en la forja de metal o en la combustión del carbón (entre otros significados)

 

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